• Cuando el centro se convierte en periferia.

    En los últimos tiempos, marcados por la situación de crisis económica e institucional que traviesa el Estado español, escuchamos voces que, a menudo, expresan concepciones más próximas entre sí de lo que pudieran parecer.

    Un ejemplo; con motivo de la abdicación de D. Juan Carlos de Borbón como Rey de España no fueron pocos, quienes alabando su figura, no tuvieron reparos en afirmar que “la democracia en España fue posible gracias al Rey”.

    Al albur del debate sobre la consulta catalana, dos destacadas personalidades de la política española, afirmaron respectivamente que el President de la Generalitat, Artur Mas, lo es por que se lo permite la Constitución del 78” y que “cuando no había libertad, la Generalitat estaba en el extranjero”.

    Estas tres declaraciones, sin duda, representan corrientes de opinión muy extendidas y transversales en la sociedad española. De hecho, la primera la realizó Soraya Saénz de Santamaría, vicepresidenta en el actual gobierno del Partido Popular, y la segunda, José Bono, quien ha ocupado varios e importantes cargos siendo miembro del PSOE.

    Afirmar que la democracia en España se sustenta en la opción personal de un Rey más que en las acciones anteriores y posteriores de la ciudadanía española, oculta la íntima convicción de que es la voluntad de una institución y no la del pueblo español quien dirige “los designios” del Estado. Algo que, dicho sea de paso, va en contra tanto de la letra de la Constitución española como de las propias bases políticas sobre las que se construye el Estado nación.

    Parecido convencimiento se traduce de la afirmación de que es la Constitución, no el Pueblo catalán quien legitima una institución que, como la Generalitat, además, tiene carácter previo y de la que el señor Mas es su President número 129.

    Pero lo que ambas declaraciones dejan translucir es el desconocimiento de la Historia del país al que tanto se dice amar y servir; ignorancia provocada por la asimilación que, desde el nacionalismo español, se ha hecho de la Historia de Castilla a la Historia de España. Asimilación que lleva a pensar que son los hechos fundamentales y las instituciones castellanas los que definen la Historia política de España. El resto es “periferia”.

    Algo peor que ignorancia demuestra quien no sabe discernir entre el exilio para salvar la vida y un viaje por el extranjero.

    Por cierto que es allí, en el “extranjero”, donde sitúan mentalmente el actual centro de toma de decisiones europeo los que no acaban de digerir ni la cesión de soberanía en favor de las instituciones europeas ni el cambio de situación estratégica que eso conlleva. Los que siempre se consideraron “centro” ahora son “periferia” y ése es un proceso que les está resultando de difícil digestión

    Quizás esto explique, en parte, que en un Estado en el que no existe el nacionalismo español, éste aparezca tan a menudo en declaraciones de personas aparentemente tan distantes ideológicamente

     

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