• El cielo tendrá que esperar

    El cielo tendrá que esperar

    Si las pasadas elecciones supusieron para Podemos la constatación de la diferencia entre los platós y la realidad, el 26-J viene a demostrar que una cosa son las encuestas y otra el recuento de votos. En el momento de escribir estas líneas todo
    parece indicar que las huestes de Iglesias no cumplirán su sueño de adelantar al PSOE, o lo que es lo mismo, no se convertirán en el eje sobre el que girará la izquierda española. En estos comicios se jugaban dar el primer paso en su asalto al cielo, pero lo cierto es que la nave espacial morada a duras penas logra alejarse de la órbita en la que ya se encontraba hace seis meses. Es curioso, porque si alguien hiciera el viaje inverso, del cielo a la Tierra, podría objetar que lo realizado por los de Iglesias hasta ahora es más que meritorio. Pero en política, la diferencia entre el éxito y el fracaso no lo marca el número de escaños, sino las expectativas creadas y, en este sentido, el resultado tiene olor a derrota.

    Es posible que, para quien aspira a volar tan alto, un pedazo de tierra como el que representa la comunidad autónoma vasca, le quede pequeña. Si no fuese así, se llevarían una alegría porque la marea morada reafirma los buenos resultados de diciembre y se mantiene en Euskadi como fuerza más votada.

    No deja de ser paradójico que sea en Euskadi, la comunidad con mayores niveles de inversión en educación y sanidad, la que les vote con tanta fuerza. Una sociedad a la cabeza de la renta per cápita y a la cola de lacras como el desempleo o los desahucios, por citar dos de las razones que más se han esgrimido desde Unidos Podemos para avalar un cambio. La que, probablemente, sea la sociedad más igualitaria de todo su entorno, ha votado mayoritariamente a Unidos Podemos y resulta inevitable no recordar el ejemplo de Gipuzkoa en el 2011.

    Los resultados de estas elecciones son difícilmente extrapolables a las próximos comicios autonómicos de otoño, pero a buen seguro, los estrategas de cada partido los tendrán muy en cuenta.

    A estas alturas, Unidos Podemos debería haber aprendido dos lecciones: la primera, lo indigesto que resulta pretender comerse el mundo y, la segunda, que, hoy en día, desbancar la carga emotiva y la memoria histórica que acompañan a las siglas centenarias es una labor que requiere mucho más que un buen manejo de las redes sociales.

    Leave a reply →

Leave a reply

Cancel reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies