• MANIOBRAS CONTRA LA MEMORIA

    En el momento en que escribo estas líneas, la primera línea informativa de la política vasca queda marcada por otros asuntos y, quizás por ello, las respuestas del Ministro español de Defensa a las preguntas de Iñaki Anasagasti en la sesión control del Senado han quedado en segundo plano.

    En ellas se le solicitaba explicación acerca de las maniobras militares llevadas a cabo en Elgeta coincidiendo con el setenta y cinco aniversario de la caída del frente de los Intxortas y la toma de la localidad.

    El señor Morenés, aparte de la consabida, y esperada, respuesta de que el Ejército está “en su pleno derecho y en su obligación” de realizar ejercicios militares dónde considere dentro de los actuales límites del Estado español, se atreve a dar clases de Historia y afirma que “si conocen la historia de Elgeta, deberían de haber reparado que sería imposible encontrar un solo día del año en el que no se haya combatido a lo largo de la historia”.

    Sólo quien no comparte y no hace suyo el proceso de reconocimiento moral a las víctimas del golpe de estado de 1936 puede equiparar, por poner un ejemplo, el recuerdo de la guerra de la Convención a fines del siglo XVIII con los hechos que se conmemoraban el pasado 24 de abril.

    Sólo, desde el desinterés por el sufrimiento que conllevó la batalla en sí y las décadas de mentiras y terror que le siguieron, puede permitirse semejante afirmación.

    Según su aséptica teoría, determinadas localidades, que por su estratégica situación han sido escenario de incontables hechos de guerra, son susceptibles de ser marco de maniobras militares en cualquier momento del año. Siendo esto así, el Ejército español bien podría simular, por ejemplo, una acción aerotransportada en el Alcázar de Toledo coincidiendo con el aniversario de su asedio durante la Guerra Civil… pero todos sabemos que eso, afortunadamente, nunca ocurrirá.

    No sucederá porque en determinados estamentos se siguen manteniendo posturas y realizando afirmaciones, que como esta, dejan translucir que las coartadas que el franquismo estableció para justificar y equiparar determinados hechos, siguen intactas; que siguen habiendo “efemérides” respetadas y respetables, incompatibles con conmemoraciones que no dejan de ser una marca molesta en el calendario de una historia cuyo relato creían haber dejado “atado y bien atado”.

     No sucederá, por que somos muchos más los que creemos que ni el sentido común ni la convivencia lo aconsejan.

    Además, no sucederá porque no necesitamos de revanchismos ni de revisionismo histórico de nuevo cuño para reafirmarnos en la importancia de rememorar lo ocurrido y rendir homenaje a los que tanto debemos.

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