• SALIR DEL CUADRO. ALCALDES, FRANQUISTAS Y ALCALDES FRANQUISTAS.

    Permitiéndonos las licencia de traducir “cadre” como “cuadro” en vez de por “marco”, la expresión francesa “sortir du cadre”, entendida como  la necesidad de pensar más allá  de la rigidez y la comodidad, pudiera aplicarse a la polémica de los cuadros de los alcaldes franquistas de Bilbao.

    Quien quiera quedarse en la anécdota concreta  de esta polémica puede consultar las numerosas soluciones que se han conocido en estos días, la mayor parte de ellas cargadas de razón y expuestas con brillantez .

    Pero lo cierto es que, al igual de lo que ocurrió con las víctimas del terrorismo, la cuestión de la reparación y memoria de las víctimas del franquismo se maneja más como ariete que como  lugar de encuentro.
    Centrándonos en Euskadi, a este afán  no le es ajeno el hecho de que la Izquierda Abertzale haya intentado, por enésima vez, apropiarse de una bandera que si, lamentablemente, no es de todos, al menos sí es de muchos.
    En el Ayuntamiento de Donostia/San Sebastián podemos dar cuenta de multitud  de situaciones que refrendan lo que digo; la más flagrante, que la Comisión Asesora sobre la Memoria Histórica que solicitó el grupo jeltzale al inicio de la legislatura  se constituyese tarde, de forma irregular y con  unos componentes que, ni de lejos, cubren las expectativas de pluralidad que exigimos en su momento.

    A los intentos de utilización partidista de este tema hay que añadir una situación  de desinterés general por parte de una sociedad obligada a construir un estado democrático desde los pilares prácticamente intactos de la dictadura; así como a múltiples situaciones personales en las que muchos ciudadanos, habiendo pertenecido a familias “afectas” al régimen y siendo directa o indirectamente beneficiados por esa realidad, hoy se ubican ideológicamente junto a los herederos de quienes fueron , hasta el final de sus días, parte del bando perdedor.

    Si a todo ello añadimos que la duración de la dictadura fue tanta como para permitir a los perpetradores ocultar y minimizar los hechos, obtendremos respuesta a porqué, todavía hoy, de quien y cuando menos lo esperas, salta algo  muy parecido a una justificación de lo ocurrido.

    Si no somos capaces de “salir del cuadro” y entender que la memoria de las víctimas del franquismo es mucho más que una  revancha tardía,  la máquina que expide y retira carnés de abertzale y de demócrata o la vía para justificar otras vulneraciones de derechos humanos; si no somos capaces de superar esa visión, entonces, será mejor que dejemos a los alcaldes franquistas donde están; en sus marcos, tranquilos, vestidos con sus mejores galas, sintiéndose vencedores una vez más.

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