• ¿SANDINISTAS EN SUECIA?

    La última semana Gipuzkoa nos ha ofrecido imágenes reveladoras. Entre ellas, la del Diputado General del Territorio manifestándose en contra de las “grandes infraestructuras”. Y es sorprendente porque un territorio como el guipuzcoano, con una renta per cápita a la cabeza del Estado español y muy bien posicionado respecto a la media europea, con una redistribución de la riqueza que ha permitido que las diferencias sociales se hayan estrechado en las últimas décadas dando lugar a una sociedad más igualitaria, puede situarse, por derecho propio, más cerca del modelo de sociedad de la Europa del Norte que al del de Sur, al que, geográficamente, pertenece.

    Esto, que en sí sorprendería a alguien que no conociera nuestra realidad, no es lo más llamativo de nuestro territorio.

    Más sorprendente es el hecho de que una parte muy importante de su población apoye opciones político-sociales que les sitúan, no a la izquierda del sistema que ha permitido esa situación, sino, directamente, fuera y frente a él.

    En Gipuzkoa tenemos el ejemplo de cómo se puede vivir dentro de un modo de vida e ingresos de burguesía europea, con posturas políticas- sociales más propias de países marcados por la injusticia política y social; dicho de otro modo, cómo, con una aparente postura antisistema, se puede gozar de todos y cada uno de los beneficios que ese sistema ha generado.

    La primera respuesta al por qué esto es así, pudiera tener que ver con una primera negación: el sistema que se dice atacar, “neoliberal y capitalista”, no es exactamente el que ha funcionado en nuestro herrialde. Nuestra estructura económica, sobre todo industrial y de servicios, nada tiene que ver con gigantescas compañías sin cara ni ojos, sino con pequeñas y medianas empresas (muchas de las cuales todavía tienen en su rótulo el apellido de quienes la fundaron no hace tanto tiempo) y de empresas cooperativas. Además, al concepto de “desarrollo económico” se ha unido el de su reversión en el conjunto de la sociedad.

    La segunda, tiene que ver con una opción personal: disociar, la forma en la que se vive, de la forma en la que se piensa. Construir dos espacios estancos, en uno colocar nuestra forma de vida y en el otro nuestra ideología; en román paladino, vivir como un burgués, pensar como un revolucionario.

    Estas tres claves: diferenciar en cómo se piensa, cómo se vive y el porqué de cómo hemos llegado a esos niveles de vida, explicarían en parte y sólo en parte, la evidente radicalización política de la burguesía guipuzcoana, por que, aunque no les guste, por ingresos y calidad de vida ese es al grupo social al que pertenecen.

    Por último, un pequeño apunte para quien se sienta tentado de confundir las churras con las merinas: el hecho de que alguno de nuestros progenitores, como es el caso de mi madre y abuelos, tuviera que empezar a trabajar a los 10 y 7 años respectivamente, demuestra una realidad intolerable, pero no nos convierte a sus herederos en “miembros de la clase obrera”. Más bien nos debería hacer pensar cómo, gracias al esfuerzo de muchos y a la utilización de herramientas políticas y económicas con criterios basados en las personas, hemos llegado a una situación que, ojalá, puedan heredar nuestros hijos.

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  • Egilea:Jon on 2012/02/14, 16:34

    Juanra eres un artista.
    LA IZQUIERDA ABERTZALE…. Ni es izquierda, estos son primero la “patrika” y luego la “patria”, ni abertzales, despúes del sufrimiento que han hecho padecer al País Vasco en los últimos 40 años, alguien que dice amar su pueblo lo puede teñir de sangre como lo han hecho estos?

    Para resumir en una frase “vivir como un burgués, pensar como un revolucionario.”
    jon

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  • […] modelo de sociedad de la Europa del Norte que al del de Sur, al que, geográficamente, pertenece. […] Share this:TwitterFacebookMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta esta […]

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  • Egilea:Montse on 2012/02/11, 13:02

    Difícil que las generaciones venideras gocen de los privilegios que nos dejaron las anteriores, tal como está el panorama… Quizá en San Sebastián la renta per cápita sea muy alta. También pueda deberse a una selección natural; sólo ahí viven los que pueden costearse un nivel de vida tan alto. Me imagino que el coste de la vivienda, servicios y demás no está al alcance de cualquier bolsillo. Por lo que tengo entendido es una de las ciudades más caras de España.

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